Durante esta semana, nuestros estudiantes de 7° básico protagonizaron una de esas experiencias que dejan huella para siempre. En un espacio especialmente diseñado para el encuentro y la reflexión, madres, padres, apoderados e hijos compartieron conversaciones sinceras sobre los desafíos de crecer, el valor de las amistades y la importancia de sentirse acompañados en esta etapa de transición hacia la adolescencia.El momento más significativo llegó al cierre de la actividad, cuando cada estudiante recibió una carta escrita a mano por su apoderado. En ellas, las familias compartieron recuerdos de su propia adolescencia, aprendizajes de vida y los sueños que albergan para el futuro de sus hijos e hijas.